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lunes, 2 de junio de 2014

LA BATALLA DE LAS TERMOPILAS.

La Batalla de las Termópilas es quizás uno de los Acontecimientos mas Relevantes de la Civilización de occidente en la antigüedad. Esta Batalla ensalza el valor del Pueblo Griego en su lucha contra el Poderoso Ejército Persa, el mas colosal Jamás Visto. Jerjes no entendió al Igual Que su padre 10 años antes, la idea de libertad del pueblo Griego que los unía y  de la que nunca renunciarían, por eso en la Batalla de las Termópilas como en las posteriores batallas de Platea o Salamina Grecia conseguiría definitivamente librarse de la amenaza que representaban los persas.


 


Pero Pongámonos en antecedentes antes de meternos en plena batalla. Las Guerras Médicas fueron cruentas arrebatando la vida de cientos de miles de hombres tanto del lado Griego de como del Persa, el pueblo Persa avanzaba en busca de nuevas tierras a las que someter, en el 490 a.d Darío I invadió la tierra Helena pero en la batalla de Maratón cerca de la ciudad de Atenas  fue derrotado, aquella batalla es recordada por la proeza de Filípides un soldado Griego que pasaría a la historia por recorrer sin descanso los 42 kilometros que separaban  Atenas de Esparta pidiendo ayuda para enfrentarse a la amenaza que se cernía sobre el pueblo Griego, algo determinante para la victoria, tiempo después esta acción instauró una disciplina dentro de las olimpiadas a la que se le dio el nombre de Maratón. Tras la derrota, los Persas se vieron obligados a regresar a casa con el rabo entre las piernas, la resistencia ofrecida por lo Griegos fue superior a la Esperada.

En el 485 a.d llega al Trono Jerjes I,  y en su cabeza estaba muy presente la humillación sufrida por su padre en Maratón y no estaba dispuesto a que eso quedase así, el pasaría a la posteridad como el que conseguiría someter al pueblo Griego. Para tal propósito reclutó el mayor ejercito jamás visto por el hombre , algunas fuentes nos hablan de tal echo pero las cifras son muy variables ya que no se ponen de acuerdo algunas sostienen que eran 250.000 y otras 2.000.000 de hombres, como vemos el baile de cifras es bastante significativo, pero por pura lógica la cifra mas elevada habría que descartarla, si bien es sabido que en muchos casos se exageraban el número según los intereses de  cada contendiente, por eso lo mas verosímil es que las fuerzas totales se acercaran mas a los 250.000 hombres teniendo en cuenta que este número de soldados tampoco es poca cosa.

Las levas de Reclutamiento recorrieron todos los rincones del imperio, dentro de este formidable contingente se encontraban los Inmortales o Meloforos un grupo de soldados que formaban parte de la élite y guardia personal dey rey, y que habían jurado lealtad hasta la muerte, ( como curiosidad hay que aclarar que el nombre de los Inmortales se le dio por parte de Herodoto haciendo hincapié en los 10.000 inmortales de la guardia de Jerjes I es posible que entre ellos no utilizaran este nombre, posiblemente ellos mismos utilizaran el termino de amigos ) ellos encabezarían la vanguardia del ejército, todos los preparativos estaban a punto Jerjes I rápidamente se Puso en marcha, el mundo Griego estaba de nuevo en peligro.
                                                             INMORTALES CON DIFERENTES ARMAS

Mientras los Griegos se reunían en un congreso Panhelénico en la ciudad de Corinto, donde se expuso todas las nefastas noticias que llegaban del otro lado del Bósforo. Hay que tener en cuenta que la situación que vivían los pueblos Griegos entre si no pasaba por sus mejores momentos, las continuas luchas, entre ellos habían levantado muchas cuentas pendientes, pero la situación precisaba que todos fueran capaces de dejar a un lado todo lo pasado y luchar juntos. La Inminente Amenaza que se les venia encima así lo requería, tras la finalización de la reunión  las Ciudades de Atenas y Esparta ponían la totalidad de sus ejércitos a disposición de la nueva alianza firmada, por contra las otras ciudades como Tespia o Tebas aportaron lo que buena mente pudieron. Al mando de Todo estaría Leónidas I rey de Esparta.

Pasemos hablar ahora de quienes eran los Espartanos y de donde venían. Siglo II a.d el pueblo Dorio tomo posesión de la región de Lacedemonia un Territorio hostil, acosados ​​por los pueblos que ya vivían  en esa tierra, el pueblo Dorio creo un sentimiento de unidad muy fuerte dedicado en exclusiva a las guerra, eso les tendría que valer para prevalecer ante todas las amenazas a las que se veían obligados a enfrentarse, ese sentimiento será la fragua que forjara el carácter Espartano, ya que estos son los herederos Directos de los Dorios.

Lacedemonia contaba con la defensa natural del rio Eurotas que se encontraba a unos 35 kilómetros del mar, lo que creaba un paso único de entrada y salida, si se conseguía controlar ese paso, los espartanos se podrían defender ante cualquier ataque, curioso es saber que las ciudades  Espartanas no contaban con la defensa de murallas ya que decían que las mejores murallas posibles eran sus propios escudos.

La población Espartana nunca llegaría a ser muy numerosa, y la culpa la tendrían ellos mismos, ya que bajo las estrictas normas de la Agogé les dejaban pocas opciones, una de esas leyes servía para decidir si un recién nacido era apto o no para formar parte del grupo, nada mas nacer era examinado y si por desgracia poseía algún tipo de problema o mal formación, era llevado a la cima del monte Teijeto y era arrojado desde lo mas alto, Esparta no aceptaba a nadie que no cumpliera escrupulosamente con la ley. esto y las continuas racias con otros pueblos no le facilitaban las cosas. Un ejemplo claro lo tenemos  cuando Roma conquistó Grecia en 146 a.c el pueblo Espartano apenas tenía hombres para su defensa. Tal era la exigencia y rigurosidad, en la vida de la Sociedad Espartana que no entendían otra manera de vivir la austeridad se reflejaba en todo incluso en sus viviendas.

Pero que tipo de adiestramiento recibían los hombres Espartanos?. Una vez pasado la prueba del nacimiento en la que formar parte del pueblo a los niños se les dejaba que corretearan y jugaran libremente por las calles, esta libertad no era muy duradera ya que con 6 o 7 años eran reclutados por el ejercito y comenzando con su adiestramiento.

ENTRENAMIENTO ESPARTANO



En el ejército estaba dividido en varios Estadios a la hora del adiestramiento, entre los 8 y los 11 Eran considerados chiquillos o Lobeznos, con esta edad ya se les adiestraba para que se preparasen para morir si era necesario ,era tanto la exigencia del adiestramiento que algunos no conseguían aguantarlo y estos eran arrojados desde el monte Teijeto o simplemente morían, luego entre los 12 y 15 años se les conocía como muchachos,  en otro grupo encontramos a los que estaban  entre los 16 y 20 años Llamados Irenes, de estos habían diferentes Grados 1º 2º y 3º. A partir de los 20 años ya se les podía considerar con lo necesario para formar parte del ejército, pero antes tenía que pasar una última prueba, la caza del hombre por el hombre la Critia, esta consistía en cazar a un ilota  ( esclavo ) al que si conseguía sobre vivir a la caza se le concedía la libertad, pero como podemos imaginar esto pocas veces pasaba, una vez cazado al ilota los demás soldados abrazaban al joven por haber conseguido su primer baño de sangre y se convertía por derecho en un hoplita pasando a formar parte del ejército.  Y si no morían en batalla conseguían licenciarse con 60 años, pasando a formar parte activa del senado o como profesores de los nuevos lobeznos. Otra curiosidad de la rigurosidad de la ley Espartana es que hasta los 30 años no se les permitía el matrimonio. Como podemos ver era una vida dedicada completamente al ejército.

En la batalla de las Termópilas el ejército Espartano no era muy numeroso, podía contar con una fuerza de 8.000 hombres distribuidas en 6 divisiones o Mora, al mando de estas se encontraba un Polemarca estas divisiones estaban a su vez divididas en 6 Lojos. La infantería Espartana atacaba de manera compacta formando un bloque muy heterogéneo en la clásica formación de falange, las armas que portaban eran sus temibles lanzas o Dory muy largas, echas de fresno las cuales manejaban con suma maestría, también portaban una espada o Xiphos de doble filo con la hoja recta algo mas ancha en la parte superior y por último pero no por eso menos importante era el escudo o Aspis que tenía forma de cuenco a causa de la cobertura de la madera, con un borde exterior casi plano el cual normalmente se reforzaba con bronce, y del que también eran grandes expertos en su uso tanto para defenderse cono para tacar con el. Para ver la importancia del escudo en Esparta podemos ver lo que le decía una madre a su hijo cuando marchaba a la guerra, retorna con él o sobre él, La leyenda nos cuenta que tras el regreso de un Espartano de un batalla portaba una herida en la espalda y su madre al verlo lo mató  en ese mismo instante ya que entendió que su hijo dio la espalda al enemigo huyendo de la lucha, hasta ese punto se podía llegar por mantener el honor.


Y quien era Leónidas I ?.

Leónidas I era el rey militar de Esparta, pertenecía al linaje de los Agidas, instruido bajo el rigor mas absoluto era el prototipo de hombre Espartano, de mente lucida y dispuesto a morir si era preciso ya que la batalla era lo que daba sentido a su vida.

Pero un pequeño problema se presentó para Leónidas, justo por aquel tiempo se estaba celebrando la festividad de la Carnea lo que prohibía cualquier tipo de acción militar, lo que se consideraba sacrilegio, pero en esta ocasión los éforos viendo la situación cedieron en el envio de tropas para poder hacer a los Persas, el único inconveniente era que Leónidas no podría contar con todo el ejército, por eso sabiendo que se dirigía a una muerte más que segura decidió reclutar a 300 hombres de la guardia real los Hippeis con la condición de que todos tuvieran descendencia y luego durante la marcha ir reclutando mas efectivos, la idea estaba clara aguantar todo lo que se pudiera y esperar la incorporación del grueso del ejército espartano. La leyenda de la batalla de las Termopilas las cuenta que los espartanos fueron a consultar al oráculo de Delfos cual sería el resultado de la batalla y este les dijo o bien Esparta sería saqueada por los Persas o tendrían que sufrir la muerte de un rey descendiente del mismísimo Heracles una clara alusión a Leónidas que le consideraban descendiente de Heracles.

Leónidas hombre inteligente estudió la situación y tomó la decisión de ofrecer una resistencia efectiva ante el avance Persa, la batalla campal estaba descartada ya que no disponía de los hombres necesarios para ello, pero donde luchar? el lugar apropiado lo encontró en las Termopilas un paso estrecho situado a 160 km de Atenas junto a unos acantilados donde en algunos puntos podía contar con 15 m de ancho esto le proporcionaría a Leónidas la igualdad de las fuerzas ya que el poderoso ejército Persa no podría usar la baza de la superioridad numérica.

En el  verano del 480 a.d Leónidas ordena la marcha y en el camino fue reforzando sus tropas con contingentes de diferentes ciudades alcanzando la cifra de 5.000 hombres, como podemos ver los 300 Espartanos no estaban solos. Leónidas llegó unas semanas antes de la llegada de los Persas con lo que le dio tiempo de preparar bien la defensa arreglando un viejo muro construido por los Focios para defenderse de sus eternos enemigos los Tesalianos, es entonces que a Leónidas le llegan noticias de un pequeño paso en la montaña con el que los Persas podrían rodear las Termopilas, con lo que decide enviar a 1.000 soldados Focios para su defensa ahora solo quedaba esperar.




EJERCITO PERSA


Finalmente le ejército persa apareció cruzando el golfo Maliaco acercándose  al paso protegido por Leónidas, la visión de semejante poder Persa acongojo algunos griegos que en un consejo de urgencia propusieron la retirada hasta el istmo de Corinto, he intentar bloquearlos allí, pero los Focios se indignaron ante tal propuesta, de todas maneras Leónidas no pretendía huir, de su resistencia dependía el devenir de su pueblo y no pensaba faltar a su promesa de Espartano de vencer o morir.

Leónidas pasa revista a sus hombres, todos saben por que están ahí que es lo que se espera  de ellos. el momento de la batalla esta próximo. Por otro lado Jerjes I se sitúa con sus tropas delante del paso y ante el asombro de los Griegos espera durante cuatro días, en ese tiempo Jerjes I mando un emisario para negociar ofreciéndoles la libertad y el título de amigos del pueblo Persa, pero Leónidas rechazó la oferta el embajador ante la respuesta del griego increpó al Griego diciéndole que lanzasen sus armas al suelo a lo que Leónidas respondió Ven a buscarlas tu.

En el quinto día Jerjes lanzó un primer ataque mandó a la infantería ligera que estaba compuesta por  soldados de Media y de Juzestán, los Griegos formaron junto al muro, de esta manera todo el paso quedaba cerrado, el choque fue terrible entre la dos fuerzas, todo y la superioridad numérica de los Persas, los Espartanos aguantaban la línea sin mostrar la más mínima señal de debilidad, estaban convencidos de la superioridad de sus tácticas  en combate y sobre todo estaban mejor equipados, tanto por su armadura como por las armas que portaban, los Persas por contra iban con escudos de mimbre, espadas cortas y lanzas arrojadizas muy poco efectivas contra los escudos Espartanos. Los Griegos se mantuvieron hombro con hombro formando una muralla con sus escudos  y mientras ensartaban con sus largas lanzas los frágiles escudos  Persas que se deshacían tras las acometidas, para colmo sus cortas lanzas evitaban que pudiera llegarse a una lucha cuerpo a cuerpo ya que en ningún momento se pudieron acercar a los fuerzas Griegas, las primeras filas parecían que no avanzaban, las líneas de atrás esperaban pacientemente su turno de luchar pero no obtenían ningún resultado, de esta manera no podían hacer vales su superioridad numérica, los Espartanos no desfallecían ya que rotaban constantemente entre los que se encontraban en primera fila con los hombres de atrás evitando  de esta manera el cansancio.

Fueron tantos los Persas que murieron que el mismísimo Jerjes se levantó de su silla en varias ocasiones no podía dar crédito a lo que estaba viendo, La primera oleada Persa que había mandado fue destrozada por completo, mientras que las bajas Espartanas apenas fueron unas pocas. Hay que decir que esta manera de actuar de los Persas en las batallas era algo normal ya que normalmente el primer ataque que realizaban se basaba en el envío de gran cantidad de hombres con la intención de intimidar al adversario, y si por casualidad fallaba mandaba a los Inmortales, que normalmente ponían fin a toda resistencia, pero los Espartanos no temían a nada ni a nadie, y por otro lado estaban mucho mejor preparados que los ejércitos a los que se enfrentaban los Persas en el Medio y lejano Oriente.


PRIMER CHOQUE PERSA-ESPARTANO

Jerjes viendo el desastre dio orden de que los Inmortales atacasen 10.000 hombres más, aquí Leónidas opto por cambiar de estrategia ya que estos no eran simple soldados como los de la infantería ligera, si no la élite del ejército Persa, para asombro de todos dio la orden de retroceder al ver esto los Inmortales se lanzaron en su persecución de una manera alocada rompiendo por completo la formación pensando que los Espartanos huían, fue entonces cuando Leónidas dio la orden de dar media vuelta  y acometer contra los Persas algo que les pillo totalmente por sorpresa, esta acción de una falsa retirada valió para repeler nuevamente el ataque Persa.

Una anécdota curiosa de esta batalla vienen de las palabras de un Espartano llamado Dienekes que antes de entablar batalla dijo a sus compañeros que los arqueros Persas eran tantos que sus Flechas cubrirían el sol con ellas volviendo el día noche y que de este modo sería que mejor ya que no tendrían que pelear bajo el sol y podrían luchar a la sombra, como es lógico para los Espartanos el arco estaba considerado un arma poco honorable ya que evitaba el enfrentamiento directo. 

La mañana del segundo día despuntaba y Jerjes mandó una nuevo ataque contra los Espartanos, equivocadamente pensaba que los Griegos estarían fatigados y con muchas  bajas y heridos tras el día anterior y un nuevo ataque podría poner fin al conflicto, nuevamente la infantería ligera Persa era repelida. Como era posible cuatro miserables Griegos estaban consiguiendo frenar al formidable ejército Persa esa situación era de locos. En su desesperación mientras reflexionaba en su campamento Jerjes  recibió noticias de alguien que demandaba ser recibido.


La tragedia para los Griegos vino a modo de traición, un Tesalio de nombre Efialtes informo al monarca Persa de la existencia de un paso escondido en las montañas, cuales fueron sus motivos ?, la motivación más antigua del mundo la codicia el vil metal, tras la traición el nombre de Efialtes fue estigmatizado y se tradujo por pesadilla, llegó incluso a convirtiéndose en el la palabra utilizada para los traidores en Grecia.





Por fin una buena noticia, rápidamente Jerjes manda que se prepare una expedición de 20.000 hombres, al mando pondría a Hidarnes uno de sus comandantes, esa misma noche junto a de inmortales intentará cruzar el paso para rodear a los Griegos, dicho paso  rodeaba la colina del monte Anopea, consiguiendo de esta manera flanquear los acantilados, próximo a ese camino escondido se encontraba dos ramificaciones una que se dirigía a Focia mientras la otra bajaba al golfo de Alpeno.

Diodoro cuanta que un hombre de Cime,  aprovechó para escapar durante la noche del campamento Persa y reveló a Leónidas todo lo que estaba pasando, pero Herodoto no menciona nada de este suceso lo que si dice es que los Espartanos se enteraron gracias a unos desertores del bando Persa capturados por los Griegos.

Al amanecer del tercer día, los hombres que Leónidas había mandado para proteger el paso, se percataron del avance Persa, estos por su lado se sorprendieron mucho  al ver soldados Griegos guardando el camino ya que no esperaban encontrar a nadie, en un principio se temieron lo peor que los Espartanos le estuvieran esperando, pero Efialtes le tranquilizó confirmándole que no eran ellos, los Focios por su parte decidieron retirarse a una colina próxima para intentar preparar una mejor defensa, pero los Persas no tenían tiempo que perder y se abalanzaron sobre ellos abrieron paso con sus flechas los Focios pronto se retiraron, esa misma mañana Leónidas convocó un consejo, la situación era desesperada alguna voces pedían retirarse de inmediato, pero esa palabra no existía en el vocabulario  Espartano y él junto a sus hombres aguantarían todo lo que pudieran. Leónidas tenía un objetivo y estaba dispuesto a cumplirlo pero entendió que perder a mas hombres era totalmente innecesario y ordeno a otros que se retiraran ya que esas tropas podrían ser útiles más adelante, un contingente de 700 Tespianos se negaron a dejar solo a Leónidas También se quedaron 400 Tebanos. Esa misma noche mientras se acicalaban los soldados Espartanos, Leónidas mandó una proclama a sus hombres diciendo : Griegos mañana comeremos con Hades en el mismísimo infierno, la situación era clara morir hasta el último hombre.

Despuntando las primeras luces de la mañana Jerjes  mira a los cielos  y lanza unas oraciones a los dioses, tras finalizar las plegarias, manda que las tropas se preparen para la marcha, mientras Hidarnes junto a los Inmortales ya ocupaban posiciones en la retaguardia de los Griegos. Leónidas nuevamente cambió de estrategia y formo a sus hombres por delante del muro al descubierto esta vez serían ellos los que tomarían la iniciativa atacando, con esta acción intentaría causar el mayor número de bajas posibles entre los soldados Persas.

Jerjes cuando llega al campo de batalla sentado en su trono, vee como los Griegos se abalanzan sobre ellos, pero que locura es esa, hasta tal punto llega la arrogancia de esos Griegos, la respuesta Persa no se hace esperar y se lanzan al ataque, el choque fue terrible, el primero en caer fue Leónida y sus hombres formaron entorno a él, intentando evitar que su cuerpo fuera tomado por los Persas, las lanzas Griegas empezaron a quebrarse por el uso y las espadas terminaron por mellarse, los Inmortales avanzaban y los Griegos retrocedían poco poco, hasta que llegaron al muro una vez allí los Tebanos arrojaron sus armas y avanzaron hacia los Persas con las manos en alto rindiéndose, el final estaba cerca una lluvia de flechas cubrieron el cielo poniendo fin a la batalla. Ni un solo Espartano quedaba en pie todos murieron alrededor de su rey. Posteriormente los Tebanos que se rindieron recibieron la marca real de Jerjes.


Finalmente el paso de las Termópilas estaba abierto, las bajas para los persas podrían rondar los 20.000 hombres mientras que para los Griegos fueron de 1.200 prácticamente la totalidad de ellos. Jerjes satisfecho pensó que el resto de la conquista no resultaría tan difícil, peo al igual que su padre 10 años antes se equivocaba ese verano fue terrible, para los intereses Persas, los Griegos enardecidos por lo sucedido en las Termópilas plantaron cara al invasor bárbaro consiguiendo derrotarlo en  las batallas de Salamina y Platea. De esta manera se ponía fin a las Guerras Médicas y se consiguió frenar el avance Persa, Grecia podía respirar tranquila.

Tras la victoria Griega la figura de Leónidas fue ensalzada como la de un héroe que dio su vida por la libertad de Grecia, como dijo Herodoto:

( Aquí se mantuvieron hasta el final, aquellos que todavía tenían espadas usándolas, y los otros resistieron con sus manos y sus dientes ).

 LIBROS RELACIONADOS:





Desde luego, no es un épico cantar de gesta. todo lo contrario. Nos introducimos en la historia de Aristodomo el único superviviente Espartano de la batalla de las Termópilas, un valeroso combatiente que al retirarse a causa de las heridas, es despreciado por las gentes de Esparta ya que le consideran un cobarde.







 



Se narra la gesta de Leónidas y sus hombres en la terrible batalla de las Termópilas, para defenderse de la invasión de los Persas, dando mayor gloria a los vencidos que a los vencedores. Herodoto se encarga de contar toda la historia de lo sucedido, un libro muy recomendable.









Un libro inspirado en la historia de los 300 Espartanos  que lucharon en las Termópilas, en formato de comic, de una lectura diferente pero muy recomendable a todos los amantes del comic. Como podemos imaginar es la clara inspiración para la película que se rodó en 2007 con el mismo nombre






DOCUMENTAL:



AUDIO DEL ARTÍCULO:

domingo, 10 de noviembre de 2013

LA BATALLA DE LEPANTO

«Vuestra Majestad debe mandar se den por todas partes infinitas gracias a nuestro Señor por la victoria tan grande y señalada que ha sido servido conceder en su armada, y porque V. M. la entienda toda como ha pasado, demás de la relación que con esta va, embio también a D. Lope de Figueroa para que como persona que sirvió y se halló en esta galera, de manera que es justo V. M. le mande hacer merced, signifique las particularidades que V. M. holgare entender; a él me remito por no cansar con una misma lectura tantas veces a V. M.





ANTECEDENTES ANTES DE LA BATALLA

Desde que los otomanos unificaran el Islam desde la península de Turquía, sus conquistas en Europa se sucedieron una tras otra llegando a ocupar Macedonia, Bulgaria, Serbia y Bosnia. En 1453 cayó Constantinopla, el último recuerdo vivo del Imperio Romano de Oriente, poco después caía Valaquia, Besarabia, Bosnia y Hungría hasta que en 1529 los Jenízaros fueron detenidos ante las puertas de Viena. En el Mediterráneo la situación era análoga, las galeras turcas imponían su ley y las incursiones berberiscas desde Túnez, Argelia y Marruecos no respetaban ninguna costa.

En los tiempos del Sultán Solimán la política de la Sublime Puerta en el Mediterráneo Occidental tuvo como objetivo Italia, por lo que tarde o temprano habría de chocar con los intereses españoles. En 1565 Solimán atacó Malta, un enclave que aseguraba el paso por los estrechos del Mediterráneo Central y una plataforma excelente para empresas sobre Italia. La expedición organizada por el virrey español de Sicilia consiguió levantar el asedio turco convirtiéndose en la primera victoria de los ejércitos cristianos en muchos años, demostrando que la flota turca no era invencible si se le oponía una fuerza organizada.

En 1566 llegó al trono de la Sublime Puerta el Sultán Selim, quien alentaba la idea de una guerra santa con argumentos religiosos panislamistas muy semejantes a los argumentos contra reformistas de Felipe II.

Selim ayudó a Dragut, por entonces virrey de Argel en sus expediciones contra Túnez y La Goleta, al mismo tiempo preparó una ofensiva contra los puntos estratégicos del comercio europeo en Oriente. El principal de estos enclaves era la isla Chipre, punto clave para los intereses económicos de Venecia.

Durante la Edad Media, Venecia se convirtió en una ciudad-estado, dirigida por una corporación de comerciantes y banqueros que alcanzaron la prosperidad vendiendo en Europa los productos que traían desde la India y China. Los venecianos disponían de una larga cadena de bases comerciales y puertos situados en puntos como Dalmacia, el Mar Egeo y el Mediterráneo Oriental. Para proteger estas posesiones los venecianos más que a la guerra recurrieron a su diplomacia, no dudando en repartir regalos y sobornos con suma generosidad.

A comienzos del siglo XVI el monopolio de Venecia fue roto por los portugueses con sus rutas  marítimas circunnavegando África, mientras en 1522 con la caída de Rodas, los turcos se fueron haciendo con las posesiones venecianas. Los venecianos comprendieron entonces que acabarían por perder todos sus puntos comerciales, por lo que trataron de encontrar un acuerdo con el Sultán, el cual fue rechazado. Tras la infructuosas negociaciones recurrieron a la ayuda de España y el Papa. Ya que treinta años atrás  había firmado una alianza junto con, Génova y Venecia, pero la alianza fracasaría ya que resultó ser derrotada por los turcos, lo que provocó que cada nación siguiera su propio camino, hasta que con la elección como Papa de Pío V, firme partidario de frenar un hipotético imperio religioso musulmán en el Mediterráneo, hizo un llamamiento a la formación de una nueva Liga Santa.

Tan pronto como las negociaciones comenzaron, surgieron los intereses particulares. Venecia pretendía formar rápidamente una expedición para recuperar Chipre, mientras que Felipe II, deseaba una alianza a largo plazo que dominara el Mediterráneo para realizar expediciones contra los corsarios que tantos dolores de cabeza están dando situados en Argel, Túnez y Trípoli. Pío V prometió a ambos financiar económicamente la gran flota que se proyectaría y en Febrero de 1571 se firmaron los Pactos entre la República de Venecia, España, la Orden de Malta y el Papa. La alianza tendría validez por un período inicial de tres años, durante el cual se reuniría una gran flota cuyo mando se otorgó a Don Juan de Austria, hermano bastardo del rey Felipe II.



REUNIÓN DE LA LIGA SANTA

La flota aliada al mando de don Juan de Austria, estaría secundada por la armada real de Felipe II contando con los mejores capitanes posibles como don Álvaro de Bazán, Luis de Requesens y Juan Andrea Doria, mientras la flota veneciana iba capitaneada por Sebastián Veniero y la pontificia por Marco Antonio Colonna también dos grandes marinos.

Juan de Austria y  Sancho de Leiva parten de Barcelona el 20 de julio con las galeras del rey. Recalan en  La Spezia para recoger tropas alemanas e italianas, y llegan a Nápoles el 9 de agosto, el 14 don Juan de Austria recibe el estandarte y las insignias de la Liga Santa, diseñados por el Papa y en el que aparecen los símbolos de las tres comandos. Nuevamente zarpan y Arriban a Mesina el 23 de agosto.



En el puerto de Mesina mientras tanto llegaba don Juan  de Austria se fueron concentrando galeras y naves procedentes de Barcelona, Valencia, Cartagena, Mallorca, Sicilia, Nápoles, Malta, Génova, Venecia, Corfú y Creta.

El 23 de Agosto de 1571 por fin llega Don Juan de Austria, acompañado por Don Luis de Requesens quien actuaba como consejero en temas navales.
Las galeras españolas se encontraban por lo general en buen estado y bien equipadas de artillería. Sin embargo, muchas de las naves venecianas tenían el casco en mal estado por tratarse de buques viejos que habían salido de la reserva, mientras que las de nueva construcción lo habían sido con muchas tolerancias a causa de las prisas, a lo que se añadía que sus dotaciones eran escasas y mal disciplinadas. De los venecianos escribía Requesens:


"La chusma es voluntaria y descuidada y a cualquier parte que llega sale a pasear por tierra; y si por mal tiempo es necesario levar anclas, es fuerza esperar a los remeros, estando en peligro de perderse en cualquier borrasca y ha de ser trabajo intolerable navegar en su compañía porque es cosa extraña lo que tardan en hacer cualquier cosa. Todavía si tuvieren gente de pelea, se tomaría lo demás en paciencia; esperan que les llegue de Calabria, pero yo temo que tardará demasiado y que no llegará la décima parte que ha de menester".

 DISPOSICIÓN DE LA LIGA SANTA




Galeras           204
Galeazas             6
Fragatas            26

Infantes        50000
Jinetes            4500
Marineros      9000


DISPOSICIÓN DE LAS TROPAS TURCAS

Galeras              216
Galeaotas            64
Fustas                  64

Soldados       34000 ( De los cuales 3000 eran Jenízaros )
Marineros     13000



REUNIÓN DEL IMPERIO OTOMANO

Por otro lado la armada reunida por los turcos para la conquista de Chipre estaba formada por 100 Galeras al mando de Alí Pachá, aconsejado por el marino Mohamed Bey y el corsario Uluch Alí, antiguo fraile italiano. Una vez que supo de la concentración de naves cristianas en Mesina, el sultán Selim ordenó enfrentarse al enemigo y para ello, Alí Pachá llevó su flota al golfo de Lepanto, lugar elegido para que se concentraran todas las naves disponibles se reforzó la escuadra en el doble de buques usados durante la toma de la isla de Chipre. Se confiscaron provisiones y leña se decretaron levas para reforzar a los remeros. Llegaron Jenízaros de las guarniciones de Grecia y la flota turca recibió como insignia un estandarte de verde seda  elaborado en La Meca, adornado con la Media Luna y versículos del Corán.

Finalmente las naves reunidas por los turcos sumaron 216 Galeras, muchas de ellas de 28 y 30 bancos, 64 Galeotas y 64 Fustas y otras pequeñas naves. En ellas habían embarcado 13.000 marineros,  y 34.000 soldados, aunque  solo de éstos, 3.000 eran jenízaros armados con arcabuces. Hay que tener en cuenta que éstas eran las únicas armas de fuego disponibles en la armada turca, estando el resto de combatientes armados con arcos y flechas envenenadas, efectivas sólo a corta distancia.



Los turcos disponían de menos artillería, 750 cañones frente a 1.215 en las naves de La Liga santa que con frecuencia eran de calibre superior.

Una flotilla de exploración al mando de Karah Kodja avistó que la armada cristiana se encontraba a la entrada del golfo de Patrás, impidiendo de esta manera a la armada turca el acceso a mar abierto. Pertev Pachá y Uluch Alí recomendaron evitar el combate quedando al abrigo de los castillos de Lepanto. Alí Pachá se negó, ya que el Sultán en persona había rechazado esa posibilidad, dando orden de entrar en combate a toda costa.

El despliegue de la armada turca era muy similar al de la Liga Santa con tres escuadras y una reserva. Chuluk Bey, virrey de Alejandría y conocido por los cristianos como Mehemet Sirocco, con 55 Galeras y una Galeota se situaría en el ala derecha, lo que haría que se enfrentara a Barbarigo Dux de Venecia. El mismo Alí Pachá a bordo de La Sultana ejercería el mando del centro con 96 Galeras y Galeotas. En el ala izquierda, Andrea Doria se enfrentaría a Uluch Alí al mando de 61 Galeras y 32 Galeotas en su mayor parte de corsarios berberiscos. Si bien la flota de combate turca era superior a la cristiana, la escuadra de reserva de Murat Dragut formada por 31 unidades, sólo contaba con 8 Galeras.


Al amanecer del 7 de octubre, Alí Pachá dio orden de levar anclas para combatir y dirigiéndose a los cautivos cristianos dijo: 

"Si hoy es vuestro día, Dios os lo dé, pero estad ciertos que si gano la jornada, os daré libertad. Por lo tanto, haced lo que debéis a las obras que de mí habéis recibido".


Tras esta palabras, la flota turca salía al encuentro de los cristianos con el viento a favor, lo que permitía dar descanso a sus remeros. Cuando la flota cristiana cruzaba el cabo Scropha los serviolas divisaron al enemigo a quince millas de distancia.



 EMPIEZA LA BATALLA

"la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros"


El 7 de octubre a las 7 de la mañana una vez divisadas las dos escuadras, se  oye un cañonazo procedente del lado turco y  Don Juan de Austria entiende que es el desafío de La Sultana  la nave capitana al mando de Alí Pachá y ordena contestar con otro cañonazo desde La Real como señal de aceptar el reto. Don Juan seguidamente se dirigió a los venecianos diciendo:


"Hoy es día de vengar afrentas; en las manos tenéis el remedio a vuestros males. Por lo tanto, menead con brío y cólera las espadas"


Dirigiéndose seguidamente a los españoles les dijo: 

"Hijos, a morir hemos venido, o a vencer si el cielo lo dispone. No deis ocasión para que el enemigo os pregunte con arrogancia impía ¿Dónde está vuestro Dios? Pelead en su santo nombre, porque muertos o victoriosos, habréis de alcanzar la inmortalidad"




La vanguardia de la flota cristiana entró en el golfo de Patrás ( Lepanto ) y el comandante en jefe de la flota, Don Juan de Austria avistó ,al este ,a la flota Otomana,  formando un improvisado consejo de guerra en el que deliberar las últimas  actuaciones a tomar  D.Juan de Austria dijo, "Señores, ya no es hora de deliberaciones, sino de combatir".

La estrategia inicial de Alí Pachá, era evitar el potente fuego cristiano y flanquear la línea enemiga por ambos lados. En el centro, el propio comandante, fijaría las posiciones cristianas mediante las reservas que mantenía a su retaguardia.

Don Juan supo ver lo que se proponía Alí Pachá, y adelanto su posición central, la poderosa escuadra de galeazas, unas naves con gran potencia de fuego, que estaban muy adaptadas para momentos de máxima exigencia. Don Juan había ordenado eliminar sus espolones de proa para adelantar lo más posible la artillería , favoreciendo la eficiencia de los cañones cristianos. Además, a diferencia de Alí Pachá, Don Juan mantuvo sus reservas a retaguardia, y dispuso que Álvaro de Bazán estuviera dispuesto a controlar las posibles brechas que se pudiera producir en la línea de combate .


A las 11 de mañana, ambas flotas ya estaban dispuestas a iniciar el fuego. Las naves de Barbaringo y de Sirocco, fueron las primeras en entrar en combate. El escuadrón cristiano copó al turco e incluso su comandante fue herido mortalmente. Las acciones de las galeazas, con viento a favor, permitió un rápido desbordamiento de las naves de Sirocco que sin un líder que las comandara ya todo fue fácil para el escuadrón veneciano, mucho más rápido gracias a su mayor maniobrabilidad lo que permitió atrapar al escuadrón turco contra la costa en la punta de Scropha. El ala izquierdo otomana resultó completamente aniquilada. Los soldados turcos fueron abatidos en sus propias naves o incluso perseguidos por tierra. La batalla había comenzado con gran éxito para la escuadra cristiana.


A las 12 de la mañana, continuaba el combate esta vez por el centro de las dos escuadras. Las dos naves capitanas dirigiendo a lo mejor de los dos ejércitos, se encontraban una frente a la otra. Las naves turcas rompieron la línea de vanguardia cristiana y avanzaron en busca de la nave capitana de Don Juan de Austria. Esta arriesgada maniobra, fue neutralizada en parte por la artillería cristiana que causó muchos daños en las galeras enemigas, pero fue tal el ímpetu de las naves otomanas que después de penetrar en el interior de la vanguardia cristiana se lanzaron al abordaje.

La Sultana embiste a la Real, proa con proa, dejando de esta  manera unidas a las dos embarcaciones en una plataforma de 110 metros. Tras recibir el impacto de la Sultana la Real abre fuego sobre la nave otomana, recibiendo en su cubierta todo el fuego de artillería y fusilería de que era capaz la galera de don Juan, lo que le produce muchas bajas, la repuesta es inmediatamente desde otras galeras cristianas. Colonna, Veniero, el Duque de Parma y Urbino se ponen al costado, en apoyo a la Real, con lo que se forma una piña de Galeras cristianas y turcas en las que se lucha cuerpo a cuerpo.

El desorden era total, apenas se veía, las naves apenas superaban 2 ó 3 metros sobre el nivel del mar; y el humo de los disparos e incendios dificultaba todavía más la visión; el lio de naves y mástiles que se cruzaban sin ningún orden de batalla era total. El combate continuaba y las naves pequeñas tuvieron en este momento crítico, una importancia vital. Actuaban de enlace y de transporte de infantería donde se precisaba para controlar las brechas o para infiltrase en la líneas enemigas.

Álvaro de Bazán, con sus naves de socorro, interviene impidiendo que  Galeras turcas puedan unirse a esa piña, y envía 200 hombres en apoyo a la Galera de Don Juan.


D. Juan de Austria  lanza un último ataque con todo lo que le quedaba, de las galeras próximas a la Real y se dirige al abordaje definitivo de la Sultana. Álvaro de Bazán nuevamente manda una oleada de infantería del tercio de refresco que abordaron la galera de Alí Pachá a sangre y fuego.

Un disparo de un arcabucero dio en la cabeza de Alí Pachá que cayó fulminado al instante.



Reconocido el cuerpo del comandante de la flota otomana, su cabeza degollada fue clavada en una pica a modo de estandarte lo que desconcertó a las tropas musulmanas .
Un galeote ofreció la cabeza a  Juan de Austria, Éste la despreció con gesto de asco y ordenó que la arrojase al mar.

La noticia de la conquista de La Sultana y la muerte de Alí Pachá pasó de una nave a otra y los turcos comenzaron a dar por perdida la batalla. Karah Kodja se rindió a Juan Bautista Cortés y Mustafá Esdrí se rindió a la Toscana del Papa. La galera de Mustafá era la  galera capitana pontificia capturada diez años atrás, a bordo llevaba los cofres de la tesorería de la flota turca. Otra galera turca la asaltaron Don Alejandro Torrella y Don Fernando de Sayavedra guiando a caballeros valencianos del Tercio de Moncada y en ella encontraron a los hijos de Alí Pachá, Mohamed Bey de diecisiete años y Sain Bey de trece. Llevados ante Don Juan, se echaron llorando a sus pies y aquél les consoló por la muerte de su padre, mandó que fueran alojados y que les llevaran ropa y comida preparada según sus creencias.

Aunque los turcos habían sido vencidos en el centro y en la izquierda, en la derecha Uluch Alí había logrado cercar la escuadra de Andrea Doria y allí los cristianos comenzaban a perder terreno en toda la línea. En la Piamontesa de Saboya en la que iba Don Francisco de Saboya todos los que se encontraban a bordo fueron pasados a cuchillo. En la Florencia del Papa sólo hubo 16 supervivientes, todos ellos heridos. En la San Juan, también del Papa, murieron todos los soldados y los galeotes. En la Marquesa se hallaba enfermo un soldado de veinticuatro años que cuando supo que se iba a entrar en combate pidió a su capitán Francisco San Pedro que le colocara en el lugar más peligroso, pero éste le aconsejó que permaneciera en la enfermería.

"Señores –contestó él- ¿qué se diría de Miguel de Cervantes cuando hasta hoy he servido a Su Majestad en todas las ocasiones de guerra que se han ofrecido? Y así no haré menos en esta jornada, enfermo y con calentura". Entonces se le puso al mando de doce soldados en el esquife y combatiendo recibió dos heridas en el pecho y otra en la mano izquierda "que perdió su movimiento para gloria de la diestra".


Así, el combate no se desarrollaba muy bien para Doria hasta que por fin apareció Don Alvaro de Bazán con la escuadra de socorro. Uluch Alí llevaba a remolque la capitana de Malta y viendo la llegada de las nuevas galeras, cortó los cabos con que sujetaba a su presa y comenzó la huida. Don Juan también dirigía sus naves en ayuda del ala derecha, cuando un grupo de 16 galeras turcas que no aceptaron ni la rendición ni la fuga, pusieron proa hacia las galeras que llegaban, pero Don Juan de Cardona les cortó el paso con tan sólo ocho galeras y acabó por desordenar el grupo atacante.

Uluch Alí se dirigió hasta Lepanto reuniendo todas las naves que pudo. Las naves cristianas trataron de darles caza, pero a estas alturas de la batalla la gente de remo estaba tan agotada que se renunció a la persecución. Una vez en Lepanto, Uluch Alí incendió las naves supervivientes para evitar que fueran capturadas, aunque pudo conservar como trofeo el estandarte de la capitana de Malta. Eran las cuatro de la tarde y viendo que se estaba formando una tormenta Don Juan ordenó refugiarse en el puerto de Petala.

El arrojo y determinación que demostraron las tropas cristianas fue determinante para lograr la victoria total. El mérito principal de la victoria estuvo a cargo de, Don Juan de Austria que demostró en todo momento ser digno de la alta responsabilidad que se le dió y que su táctica resultó acertadísima y así se lo reconocieron los venecianos.

En cuanto al heroísmo, puede decirse que fue general, tanto en las tropas veteranas como las bisoñas. En las fiestas de la noche de la victoria se pudo comprobar que uno de los soldados que lucharon con más bravura se trataba de una mujer. Por ello, se le concedió plaza en el Tercio de Lope de Figueroa.



A la mañana siguiente se hizo recuento da las bajas. De la armada cristiana faltaban quince Galeras, aunque hubo que desguazar otras treinta, entre ellas  La Real, a causa de la gran cantidad de  daños sufridos en batalla. 

Se apresaron 170 naves al enemigo, aunque días más tarde solo quedaban a flote 130. Se calculó que se hundieron 80 Galeras y habían conseguido escapar hacia Lepanto 40 más entre Galeras y Galeotas. Los venecianos habían tenido 5.000 muertos, los españoles 2.000 y 800 los del Papa, mientras que se hicieron 5.000 prisioneros entre los turcos y se calculó que habían tenido unos 25.000 muertos. También se rescataron 12.000 cautivos presos en las naves otomanas. Posteriormente, durante cuatro días se hicieron las reparaciones más urgentes y Don Juan de Austria aprovechó para redactar una relación de la batalla para el Rey Felipe II que llevaría Don Lope de Figueroa junto con el estandarte ganado a los turcos. También envió cartas al Papa y al Senado de Venecia, Colonna y Veniero actuaron del mismo modo.



El Sultán Selim tras ser informado de la derrota sufrida se limitó a decir: "Me han rapado las barbas, ya crecerán con más fuerza", durante el siguiente invierno se reunieron más de doscientas galeras que se pusieron al mando de Uluch Alí quien durante la batalla había conseguido el único trofeo para el Sultán.

La batalla de Lepanto cerró el capítulo del Mediterráneo en la Historia Universal ya que a partir de entonces los asuntos del mundo se resolverían en el Atlántico. Cuando esto se produjo, España se encontraba tanto en el Atlántico como el Mediterráneo. 

La batalla de Lepanto ha sido la batalla naval más sangrienta de la Historia, ni siquiera comparable con las batallas navales de las 2 guerras mundiales.


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«La más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros», estas palabras de Cervantes ilustran perfectamente lo que fue la batalla de Lepanto. Un tema realmente fascinante, al igual que los dos protagonistas de esta novedosa novela: Juan de Austria y Alejandro Farnesio. Con estos ingredientes y una genial portada 







 
 
 
 
 
 
 
España se constituía como un poder militar hegemónico incontestable. El papa Pio V la exaltó como una victoria de Dios y así fue celebrada. Coincidiendo con la fecha de la batalla, 7 de octubre de 1571, su sucesor Gregorio XIII estableció la fiesta del Rosario vinculando el acontecimiento al triunfo de la Iglesia. Desde aquel lejano día de hace ya más de 300 años se fue tejiendo sobre aquel episodio un mito que lo fue desfigurando hasta hacerlo irreconocible, transformándolo en un relato fantástico, legendario. Voltaire observó entre divertido e irónico que tal exaltación era exagerada o absurda, anotando las primeras líneas del antimito. Concluyó que aquello no fue para tanto, más bien una ocasión desaprovechada. Después de la batalla, nada cambió, el Imperio Turco se anexionó Chipre y Túnez, alcanzó el Magreb amenazando de manera directa la Península Ibérica.
 
 
 
 
 
 
 
La Guerra contra el Imperio Turco, conocida popularmente como la "Guerra del Turco", fue la más tenaz y prolongada que España libró a lo largo de su historia. Duró más de 200 años y tuvo como escenario principal el mar Mediterráneo y los países ribereños. Un enfrentamiento titánico que obligó a un derroche descomunal de recursos y energías y dejó casi despoblada gran parte de la costa española. En esa contienda despiadada se mezclaron factores políticos y religiosos, pero sin la intervención de España, entonces en el cenit de su poder, es muy probable que el centro y sur de Europa hubieran caído en manos del islam otomano. Mientras el Imperio Hispano se extendía por todo el mundo, a duras penas conseguía detener los ataques de turcos y corsarios magrebíes. La guerra se convirtió en una herida abierta que se tragó enormes cantidades de hombres, barcos y oro.
 
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